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martes, 11 de julio de 2017

¿Qué tienen que ver los trapenses con el diseño de Apple?

“Sacerdote y calígrafo”: era lo que decía la tarjeta de visita de Robert Palladino, en un impecable estilo itálico renacentista. Fallecido en febrero de 2017, a los 83 años, Palladino era un renombrado maestro calígrafo. Durante años, los bebés bautizados por él recibían certificados elaborados a mano. En el estado americano de Oregon, donde vivía, las licencias médicas expedidas por el gobierno llevaron su caligrafía durante generaciones.

Como monje trapense, Palladino aprendió su arte en el silencio, refinándolo a través de años de estudio. Tras dejar la orden, pasó a dar clases. Era una autoridad en historia, estructura y estética de la escritura de la antigüedad hasta el presente, dio clases de caligrafía en el Reed College, en Portland, de 1969 hasta su retiro, en 1984. Fue allí donde su vida se cruzó con la de un joven que enseguida dejaría la facultad, llamado Steve Jobs.

Un personaje basado en el padre Palladino, interpretado por el joven actor William Mapother, aparece en Jobs, la película de 2013 protagonizada por Ashton Kutcher. A los periodistas que preguntaron a Palladino si vería la película, él respondió, como era característico, que veía pocas películas.

Jobs estudió allí en 1972, antes de abandonar la facultad por razones económicas, pero circuló por el campus aún durante más de un año. Durante ese periodo, participó como oyente en las clases de Palladino. Después de fundar Apple, en 1976, Jobs reconoció varias veces que las fuentes elegantes usadas en sus productos – y su gran interés por el diseño de las computadoras como objetos físicos – se debe a lo que aprendió en esas clases.

“Aprendí sobre tipos de letra con y sin serif, sobre la variación del espacio entre diferentes combinaciones de letras, sobre lo que hace que una tipografía ser óptima”, dijo Jobs en 2005, en un discurso en Stanford. “Era bello, histórico, artísticamente sutil de una manera que la ciencia no consigue capturar, y que yo creo fascinante”.

“Diez años después, cuando estábamos pensando en el diseño de la primera computadora Macintosh, todo eso me volvió. E hicimos el design a partir de ello”, contó Jobs. “Fue la primera computadora con una tipografía bella. Si yo no hubiera participado en esa asignatura en la facultad, el Mac nunca tendría múltiples tipos o fuentes con espaciado proporcional. Y como Windows se limitó a copiar a Mac, es probable que ninguna computadora personal sería así”.

No importa si estaba escribiendo en alfabeto fenicio, hebreo, griego o latín – en su variedad de formas, desde las elegantes letras mayúsculas de monumentos romanos hasta la curvilínea escritura uncial de los escribas medievales – cada trazo de la pluma del padre Palladino llevaba en sí deliberación meditativa, fidelidad histórica y ni un sólo movimiento desperdiciado.

Robert Joseph Palladino nació en Albuquerque, Nuevo México. En 1950, a los 17 años, entró en un monasterio trapense en la ciudad de Pecos. Fue allí donde empezó a entrenarse en la caligrafía.

En 1955, después de años de intentar cultivar un suelo muy pobre en Nuevo México, el monasterio se mudó a Willamette Valley, en Oregon. Allí, Palladino sirvió como maestro de coro del monasterio, dirigió su oficina de encuadernación y se convirtió en su principal escriba – además de cuidar del huerto.

“En un monasterio de silencio, los signos escritos funcionan bien”, dijo a The Catholic Sentinel, en 2011.

Fue ordenado sacerdote en 1958. Pero, incomodado con algunas repercusiones del Concilio Vaticano II en la vida monástica, dejó el monasterio y la vida sacerdotal en 1968.

Tras establecerse en Portland, pasó a trabajar al Reed College en 1969. En el mismo año, viajó a Davenport, en Iowa, para profundizar en el estudio de caligrafía, talla e historia del arte en el St. Ambrose College, donde tuvo por profesor al padre Edward Catich, un eminente calígrafo y paleógrafo.

Dispensado de los deberes sacerdotales por el papa Pablo VI, Palladino se casó con la clarinetista Catherine Halverson, también en 1969. Tuvieron un hijo, Eric. Catherine murió en 1987. En 1995, Palladino fue readmitido al sacerdocio y trabajó en parroquias de Oregon. También dio clases de caligrafía en la universidad estatal de Portland, en el Pacific Northwest College of Art y en otros lugares.

Aunque se ha demostrado la influencia del padre Paladino en Steve Jobs, no puede decirse lo contrario. Hasta el fin de su vida, Palladino nunca usó una computadora. “Tengo mi mano”, decía, “y tengo mi pluma. Es todo.”

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Articulo Revisado: ¿Qué tienen que ver los trapenses con el diseño de Apple? Puntaje: 5 Reviesado por: Hermanos Franciscanos