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miércoles, 19 de julio de 2017

A 47 metros. Miedo entre tiburones

A 47 metros es una película de serie B, vamos, de bajo presupuesto pero también, y esto es lo importante, de bajas pretensiones. En este sentido no es de extrañar que los diálogos y la hipotética línea dramática del film sean de auténtico saldo.

La trama, propia de una cinta de serie Z (presupuesto y pretensiones a la altura del betún), nos cuenta la historia de dos hermanas que, de vacaciones en México, se animan a practicar la inmersión en jaula con una manada de tiburones blancos campando a sus anchas en los alrededores.

Pero claro, algo falla y el mecanismo que sostiene la jaula se va a pique dejándola caer a 47 metros de profundidad con sus dos jóvenes y asustadizas hermanas atrapadas en su interior.

La propuesta no puede ser más inquietante y su director y guionista, Johannes Roberts lo sabe. Es por esta razón que sea de agradecer, y no de criticar, que su principal responsable vaya al grano y se deje a un lado nimiedades de drama barato para ir a lo que importa. Y lo que aquí importa es la odisea de Lisa (Mandy Moore) y Kate (Claire Holt).

La crítica en general le ha dado un perfil bajo pero porque se ha detenido en exceso en sus defectos, que los tiene por todos lados, en vez de centrarse en sus virtudes, que también las atesora.

Y la primera cosa buena que cabe destacar de A 47 metros es que dura hora y media justita. Muy bien. Donde no hay qué rascar es estúpido recrearse un minuto más de la cuenta y a eso se le llama honestidad y el film de Roberts es una película honesta.

Lo que propone A 47 metros es un relato de suspense asfixiante muy bien llevado y hasta verosímil si pasamos por alto dos o tres situaciones cogidas con hilos. Así, el film de Roberts es también un ejercicio casi de malabares de suspensión de incredulidad, de pacto de ficción, ese acuerdo no firmado que un espectador acata cuando entra en una sala de cine: “sé que me vas a engañar pero voy a hacer hasta donde pueda para creérmelo”.

Pasado este obstáculo, a veces complicado e incómodo, A 47 metros es una de las películas de suspense más entretenidas de la temporada. El film te engancha desde el minuto, digamos más o menos, 15, y a partir de ahí no te suelta hasta un final de verdadero festín.

No es lo que podría haber sido pero uno no iba a dejar al público sin su ración mínima de sangre y eso que, pese a todo, no es una película especialmente sangrienta.

Los jóvenes con cierto estómago se lo pasarán de fábula y los adultos que hayan visto lo mínimo dentro del género, creo que también pasarán un buen rato. Durante sus 87 minutos uno no se acuerda ni durante un segundo de Tiburón y eso es bueno, es mucho para una película tan modesta como A 47 metros

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Articulo Revisado: A 47 metros. Miedo entre tiburones Puntaje: 5 Reviesado por: Hermanos Franciscanos