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martes, 20 de junio de 2017

¿Por qué el Papa no visita la Argentina?

El Papa Francisco confirmó que visitará en enero del próximo año Chile y Perú. Pero sigue quedando afuera de la agenda papal el viaje a la Argentina. Su país natal, con Uruguay y Venezuela, son los únicos países que le quedarán pendientes de Sudamérica, tras su visita a Colombia en septiembre, y la gira por Chile y Perú en enero. La ausencia de Argentina contrasta con visitas a casi todos los países del cono sur.

Una vez que san Juan Pablo II completó el recorrido americano, los latinoamericanos comenzaron a ver cada vez más lejana la posibilidad de la visita pastoral de un Papa. Con un Juan Pablo II delicado los últimos 10 años de vida, y un Papa Benedicto que asumió cerca de cumplir los 80 años, la posibilidad parecía relegada a algún evento magno como una Jornada Mundial de la Juventud o una Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, que trajo por única vez a Sudamérica a Benedicto XVI en 2007.

Nótese que las visitas del Papa Benedicto a México o Cuba, para un sudamericano del sur, hubiesen implicado un desplazamiento aéreo similar al de un viaje desde España a la India.

El Papa Francisco asumió el pontificado próximo a cumplir los 75 años. La ilusión de un nuevo Papa peregrino parecía escasa durante los primeros meses de su pontificado. Pero en cuatro años, el Papa Francisco ya visitó en Sudamérica Bolivia, Paraguay, Ecuador, y Brasil, y tiene comprometidas visitas a Colombia, Chile y Perú. También visitó Estados Unidos, Cuba, e hizo que un sucesor de San Pedro visite nuevamente a la Emperatriz de América, Nuestra Señora de Guadalupe, visita que por la altura de México DF Benedicto XVI no había podido concretar.

Cuando se cumplan cinco años de pontificado, y pese a asumir con casi 20 años más que Juan Pablo II, Francisco habrá recorrido 9 países de América Latina, cuando en sus primeros cinco años de Pontificado el Papa Peregrino, san Juan Pablo II, había recorrido doce (República Dominicana, México, Brasil, Argentina, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Panamá, El Salvador, Guatemala, Belice y Haití). Después de haber cumplido 75 y hasta su fallecimiento, san Juan Pablo II hizo tres viajes a América Latina, en los que visitó seis países.

Con el antecedente de los pocos viajes que pudo hacer a la región Benedicto XVI, era inesperado pensar un ritmo así de Francisco, que también visitó activamente países de Europa, Asia y África. Pero también era inesperado que no visite la Argentina en el corto plazo. Juan Pablo II no demoró en visitar Polonia. Tampoco Benedicto XVI se tardó en visitar Alemania, aunque la Jornada Mundial de la Juventud que presidió en Colonia estaba programada desde antes.

Francisco mismo había manifestado durante sus primeros meses de Papa que lo entusiasmaba la idea de volver a su país, pero que ahora su diócesis era el mundo entero. Luego, hubo varios anuncios de amigos, pero que no terminaron de concretarse en la agenda oficial de viajes. ¿Por qué?

Entre las teorías que se tejen en la Argentina suele resonar con mayor recurrencia la división política entre los argentinos, y la posible utilización electoral de una visita papal. La “brecha”, como se suele decir a la diferencia ideológica entre quienes defienden al ex gobierno de Néstor y Cristina Kirchner y quienes lo acusan de corrupto, sería la causa. En la Argentina, además, hay elecciones nacionales cada dos años, y cada dos años, el calendario electoral puede llevar a los argentinos hasta tres o cuatro veces a la urna. En síntesis, año de por medio los argentinos viven de campaña.

Muchos candidatos y políticos argentinos han intentado utilizar su imagen para posicionarse entre el electorado. La foto con el Papa ha llegado a ser una búsqueda permanente de políticos a ambos lados de la llamada brecha. Y eso, Francisco mismo lo ha dicho en una entrevista, le ha molestado.

¿Qué es la utilización política del Papa? Por poner un ejemplo, en el municipio de José C Paz, Gran Buenos Aires, se pueden ver murales con la imagen del Papa saludando en la audiencia de los miércoles al intendente local con el mensaje “Recen por él”.

Otros aducen que no hay buena relación con el actual presidente Mauricio Macri. Recuerdan más las fotos con cara adusta del Papa, que aquellas sonriente, como cuando asumió y la de la más reciente visita del mandatario argentino al Vaticano.

Pero algunos creían que no visitaría Chile, donde no abunda la afinidad ideológica entre la presidente Michelle Bachelet, y hubo notorio malestar por la designación de un obispo en la misma Iglesia. Y que el Papa Francisco tampoco recibiría a la ex presidenta Kirchner, con quien estando en Buenos Aires había más diferencias públicas que afinidades. Visitará Chile, y recibió en más de una ocasión a la ex mandataria argentina.

Estos cinco años de pontificado enseñan que no se han de seguir sólo lógicas políticas para entender al pontificado del Papa Francisco.

¿Y si no la visita?

Como Ignacio de Loyola que cuando fue a Roma se dedicó a los jesuitas del mundo sin pensar en volver a su Gipúzkoa, quizá Jorge Bergoglio no llegue a visitar a la Argentina como Papa. Aunque es más probable que si la salud se lo permite sí.

Y también Uruguay. Y por qué no, Venezuela, país en el que hoy soñar con una organización de visita papal sea imposible, pero cuyo pueblo la necesita como ningún otro de Sudamérica. Y que pueda visitar Panamá y algún otro país centroamericano en 2019. ¿Y si acaso, como más de uno sueña en la Argentina, residirá en la residencia de Flores en la que ya tenía reservada habitación para residir, pero en vez de hacerlo como Arzobispo Emérito lo hace como Papa Emérito?

Lo evidente en lo manifestado durante estos cuatro años de pontificado es que no hubo animosidades políticas en las visitas pastorales del Papa Francisco. Ha visitado o visitará países donde hay políticos de izquierda y de derecha, afines y no afines a las enseñanzas de la Iglesia. Ha sorprendido con las visitas, y en ocasiones no tanto.

Quizá haya que adoptar una mirada basada en el sentido común para entender por qué Francisco hasta ahora no ha visitado la Argentina, y menos basada en las lecturas políticas. Porque, entre otros motivos, éstas no alcanzarán a explicar su visita cuando se concrete. Y asumir que Francisco asumió con profesionalidad y absoluta entrega el mandato recibido: ser pastor de todo el mundo, no sólo de su Betsaida, de su Galilea.

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Articulo Revisado: ¿Por qué el Papa no visita la Argentina? Puntaje: 5 Reviesado por: El Evangelio del día