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viernes, 16 de junio de 2017

“House of cards” o una corrupta nación Underwood

Una nación Underwood. En 2016. En 2020. En 2024. En 2028… Eso quiere Frank. Una nación Underwood. O sea, corrupta. Manipuladora. Insensible. Intolerante. Con un poder que infunda miedo. Que genere siempre terror.

Un monstruo. “Nosotros somos el terror”, sentencian Frank y Claire Underwood al final de la cuarta temporada de House of cards. ¿En quién se inspiran? ¿Acaso en Danton? “Seamos terribles para que el pueblo no necesite serlo”.

¿Qué vaticina esta ficción, cuya última temporada se grabó un año antes de las presidenciales americanas de 2016? ¿Acaso un Gobierno como el de Donald Trump, donde hasta la generosidad, si la hubiere, donde la solidaridad, si la hubiere, son también otras formas del mismo poder?

Por el agujero de las palabras –“Adoro a mi mujer como los lobos adoran la sangre”, dice Frank; “Estoy harta de ganarme el corazón de la gente”, señala Claire- y por el volcán de los hechos –asesinatos, sobornos, mentiras (“El mundo no se merece la verdad”, decía Umbral)…- hemos ido conociendo, en los últimos años, la maldad de los Underwood como si nos despertaran de un latigazo en la espalda o de un cuchillazo en la ingle. Frank y Claire, Claire y Frank son lo mismo.

El anverso y el reverso del terror, del poder en las manos sucias de los hombres. Lo comprobamos en los primeros capítulos de la quinta temporada, que acaba de estrenarse. Frank Underwood juguetea con su ipad y une y desune, en una misma imagen, dos fotografías: la suya y la de su mujer. Es su forma, su manera de recordar que son lo mismo. Que van a ser siempre lo mismo.

En esta quinta temporada, los Underwood se lo juegan todo. Seguir o no seguir en la Casa Blanca. Hay elecciones y estos comicios se presentan reñidos. Sus índices de popularidad están por los suelos. Y saben que su único camino es el miedo. Crear miedo entre los americanos. Sembrar el terror.

“¡Lo experto que es la gente en tener miedo!”, exclama Claire, encarnada por la actriz Robin Wright, que asegura, en alguna que otra entrevista, su apatía por la política americana tras interpretar su papel en esta serie.

Los Underwood harán todo lo que esté en su mano por ganar, por seguir en el poder. Esa parece ser su única manera de estar en el mundo, de seguir juntos, de seguir vivos, de ser uno solo, una pareja de dos que son uno, uno solo, y así les basta.

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Articulo Revisado: “House of cards” o una corrupta nación Underwood Puntaje: 5 Reviesado por: El Evangelio del día